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Acapulco...
...sinónimo mundial de placer y alegría.

Acapulco es el destino
turístico mexicano más conocido en el mundo y el
favorito de un gran número de viajeros y, aun así, es
único y diferente para cada uno de ellos, porque este
maravilloso puerto es un mosaico sinfín de atractivos y
sorpresas, lo mismo para el jetset que para el más
modesto de los viajeros… ¡es un paraíso para todos!
Sus paisajes de ensueño, hermosas playas, clima
privilegiado, exuberante vegetación y la calidez de su
gente siguen siendo el plato fuerte para el turista,
pero alrededor de este Acapulco tradicional hay un
sinfín de atractivos y sitios de diversión que lo hacen
un lugar fantástico para los turistas de todas las
edades… ¡es un mar inmenso de diversiones por descubrir!
Tú lo sabes, tomar unas vacaciones en Acapulco es
garantía del más grande disfrute y de un constante
renacer a la vida, porque ¡todo Acá es para ti!
Acapulco...
un lugar con mucha historia.
Acapulco, nombre náhuatl con el que se bautizó, en el
siglo XV, una vez sometida por el emperador mexica
Ahuízotl; su significado: “En donde hay Cañas Grandes” (Acatl:
Caña; pol o pul: grande; co: en).
De aquellos tiempos es una leyenda de amor imposible,
entre el hijo del jefe militar de los mexicas y una
princesa yope, Acatl y Quiáhuitl, Caña y Lluvia. Cuentan
que el padre de la bella princesa no quiso que su hija
casara con uno de sus enemigos. Acatl lloró hasta
convertirse en un lodazal, del que, como sus hijos,
nacieron unos grandes carrizos. Quetzalcóatl convirtió a
Quiáhuitl en nube y, en forma de tromba, entró por la
bahía y se lanzó sobre los carrizos, para fundirse con
su amado Acatl y así consumar su amor.
Pero Acapulco no empezó en esa época, sino cientos o
miles de años atrás; de ello, han quedado vestigios,
como pinturas ru-pestres en Pie de la Cuesta o
petroglifos en Palma Sola, La Sabana y Puerto Marqués,
al igual que cerámica en Puerto Marqués y Punta
Diamante. Hoy, la zona arqueológica de Palma Sola, con
sus enigmáticos petroglifos, se suma a los “nuevos”
atractivos dignos de visitar en tu próximo viaje a
Acapulco.
En la Colonia, Hernán Cortés envió a Francisco Chico a
buscar un estrecho de paso a las “Islas de la
Especiera”. Así descubrió la bahía de Acapulco, el 13 de
diciembre de 1521, día de Santa Lucía, y así bautizó a
la bahía. A fin de 1521, Cortés mandó construir los
primeros astilleros de América en Zacatula, en Costa
Grande; en 1523 llegó a Acapulco un bergan-tín, al mando
de Juan Rodríguez Villafuerte; en 1532, Cortés, entonces
Marqués del Valle de Oaxaca, viajó a Acapulco y se
instaló en la pequeña bahía entre las puntas Diamante y
Bruja, para construir un astillero; esa pequeña bahía
hoy lleva el nombre de Puerto Marqués, en honor al
conquistador de México.
De costas guerrerenses partió la expedición de conquista
de las Islas Filipinas, en 1564, fundando la ciudad de
Manila; a su regreso al Puerto de Acapulco, en 1565, el
galeón llegó con productos orientales, que fueron
llevados a Veracruz y de allí a España. Así dio inicio
el comercio entre Asia, América y Europa. Año con año,
durante 250, el llamado Galeón de Manila o Nao de China.

Cuando decimos que
Acapulco es uno de los lugares más bellos del mundo no
exageramos: sus fas-cinantes paisajes, su templado
clima, tibias brisas, su exuberante vegetación, la
tranquilidad de su mar, sus acantilados, hermosas
playas, impactantes puestas de sol y sus dos hermosas
bahías, así como sus la-gunas vecinas: Coyuca y
Tres Palos, lo convierten en un lugar único en el mundo.
Su litoral está bordado de arrecifes, un deleite para
buzos, y ensenadas naturales, rodeadas de escarpados
acantilados de gran belleza. En sus 6.7 km de playa, las
arenas y los oleajes varían de un lugar a otro. Las
playas de Caleta y Caletilla, protegidas naturalmente
por la Isla de la Roqueta, poseen un oleaje tranquilo y
una arena fina. Las playas de la Roqueta, Tamarindos,
Hornos y Hornitos también son de arena fina y son el
centro de operación de los pescadores, con sus famosas
redes llamadas “chinchorros”, un atractivo más para el
turista. Las playas de la Condesa e Icacos, tienen un
oleaje un poco más fuerte y arena más gruesa por el
granito. La bahía de Puerto Marqués rodeada de cerros de
exuberante vegetación cuenta con oleaje apacible. Rumbo
al aeropuerto está la Playa del Revolcadero y, más allá,
Barra Vieja de fuerte oleaje, por ser mar abierto. Pie
de la Cuesta es famosa por sus increíbles puestas de
sol, alto oleaje y deliciosa gastronomía.
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